viernes, 22 de marzo de 2013

Hablemos de Música

Curiosamente he tenido la dicha de encontrarme con un profesor de la universidad, del Decanato de Estudios Generales. Específicamente del área de música.
Me ahorraré el nombre del profesor en la presente entrada.

El tener la oportunidad de convivir en clase con el profesor, me dio la oportunidad de conocer nuevas técnicas didácticas acerca de la enseñanza de la música. Y aquí va mi crítica principal, ya olvidando a Los Colores, de la música venezolana: El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

Casi doscientas orquestas en todo el país, conforman el sistema de orquestas juveniles e infantiles, es decir, contamos con aproximadamente doscientos niños, y jóvenes, que tienen la posibilidad de estudiar, y tocar, instrumentos musicales dedicados al ámbito musical académico.

Excelente suena, hasta éste punto, lo que sería El Sistema. La educación que nos brinda el sistema, mediante la implementación de conservatorios y orquestas, es impresionante, si quieres ser ejecutante, o virtuoso (ésto si practicas mucho). Pero deja mucho que desear, que el músico más impresionante del ámbito académico venezolano, sea un arreglista y Director de Orquestas.

Increíblemente, este director, no es tampoco el mejor director, ni el mejor arreglista. Y a la dichosa marioneta mediática sí la llamaré por su nombre y apellido: Gustavo Dudamel.

Gustavo Dudamel no es más que una cara amigable para disfrazar las deficiencias de un sistema elitista, para el virtuoso, pero sin elitismo alguno para el que quizás sea el más importante de los trabajos como músico. La composición, el estado creativo. (En otra entrada hablaré de la composición de música, en el siglo XXI).

La creatividad del músico no se incentiva, la capacidad para ver la música como un medio de expresión, en el sistema, es completamente nula.

La música no es un postulado matemático, es un medio de expresión sonoro. Y debe ser tratado como tal. El músico de orquesta venezolano sufre del "Síndrome del músico de orquesta venezolano."

El ser humano, no puede decir que conoce la noble ciencia matemática, si sabe resolver cuatro o cinco ejercicios. Un ingeniero no es aquel que puede entender un diagrama de redes eléctricas. Un matemático es un calculista, el que puede resolver cualquier problema de índole matemática. Y un ingeniero es el que reúne todos sus conocimientos para resolver un problema particular.

Análogamente, el noble arte de la música no requiere de personas que puedan digitar de manera excelsa. Un músico es aquel que realiza música, el que la ejecuta únicamente, es un músico incompleto.

El sistema, está creando miles de músicos incompletos.

Sospechas (1073)

"En uno de esos tantos momentos de inútil y degradante ocio, o bien pudieron ser varios pues todos ellos son iguales y casi indistinguibles, puse mi desmañado pensamiento en ese nebuloso espacio que es el futuro. Hacer esto y a la vez tratar de no perder de vista los hechos del presente ni la memoria del pasado, me llevó a conjeturar de modo breve algunos escenarios del futuro, principalmente algunos de aquellos que me parecen (y no pido perdón por incurrir en pesimismos) indeseables.
Me he permitido preveer un mundo menos diverso en muchos aspectos. Sí, menos diverso biológicamente, con menos especies y cada vez más aisladas y dependientes de nuestra protección; sí, más homogéneo culturalmente conforme las poblaciones se urbanizan y comienzan naturalmente a hablar, pensar, actuar como un sólo grupo, así como más homogéneo globalmente (si bien esto pueda tardarse mucho más) por el esfuerzo que se ha hecho por hacer que todos llevemos un estilo de vida más o menos similar; pero también menos diverso a nivel intracultural, en el cual la agitada marea de fruslerías mundanas inundan nuestras frágiles mentes, haciendonos incluso creer que alguna de esas nimiedades representa la más excelsa creación del hombre. También vislumbro que ante la mayor posibilidad de intercambio comunicacional se generarán más posibilidades para difundir el conocimiento, indiscutiblemente (para mí) la más eficiente arma de liberación humana. Dependerá de nuestras versiones futuras el que la situación anterior sea sanamente aprovechada.
Tengo la sospecha de que seguiremos atados a inevitables lastres históricos que en la mayoría de ocasiones aclamamos con fervor místico-religioso, y que en el fondo no nos dejan más que debilidades sociales. Esto no debe entenderse como un rechazo al conocimiento de la historia, sino lo contrario, la necesidad de librarla, mediante su difusión no tergiversada, del necrófilo uso que muchas veces se le da. Sospecho también, en el mismo orden de ideas, que seguiremos mutilando nuestra historia, llena de capítulos interesantes con hechos de los cuales se puede aprender mucho, por reprochables conveniencias ajenas. Presiento que veré a muchos individuos renunciar con parsimonia a su libertad al postrarse sumisamente ante ideas ajenas; acaso debería dudar yo mismo de mi imposibilidad de sucumbir al pecado de dejar que otro mortal coloque su venda sobre mis ojos. Tal vez como sosiego, pero no por eso menos probable, imagino que esa situación hará que algunos despierten del letargo del engaño propio al que con comodidad nos sometemos para librarnos de nuestra responsabilidad sobre el presente.
Sospecho que seguiremos flagelando las artes en nombre de una supuesta democratización, que propiamente es una masificación del uso de jugueticos, cachivaches y trebejos, que en vez de elevar las almas de los hombres hacia la redención creativa, rebaja la inventiva a la ramplonería comodona y a la haraganería. Me figuro que continuaremos con la lapidación de nuestra verdadera libertad al sacrificarla, convencidos de que son la representación del deseo divino, en favor de unos falsos ideales, con cuyos nombres nos compran aquellos un tanto menos incautos que nosotros. No se salva de este discernimiento
la casi seguridad de que la (no tan) solapada estupidización, a la cual de propia voluntad asistimos diariamente, se afianzará en tiempos venideros y se convertirá en un signo de la “modernidad” para aquellos que estudien estas épocas en un futuro más lejano (si es que llegamos allá). También imagino que exitirán los pocos y envidiables seres que logren escapar de todas estas cortinas deshumanizantes y alcancen las autopistas de la verdadera emancipación.
Por último también sospecho que todo lo anterior es una completa falacia, una farsa creada por una pequeña mente arrogante que supone el mismo tono gris en el futuro de los demás para igualarlo al propio. Una mentira más de otro de los típicos mentirosos de internet; de esos locos de plaza virtuales que tanto abundan, esos que se la pasan pregonando sus lodosas ideas, de los cuales siempre se podrá prescindir."
Iván Skroce. 

domingo, 17 de marzo de 2013

Yendo a la Feria del Libro.

Antes que nada la nombraré con su nombre completo: "Feria Internacional del Libro de Venezuela". Quizás con algunas limitaciones, debido a los obvios problemas que presenta el país, de los cuales creo que no hace falta mencionarlos en la entrada actual, ya para ello dedicaré una entrada completa.
Hoy tuve la oportunidad de asistir, verla y comprar un par de clasicazos, uno que ya leí, y que debía tenerlo en físico, y otro el cual debo admitir que me da ligera vergüenza no haber leído: Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley.
También tuve excelente compañía, y me encontré gente en el lugar, un día bastante agradable, con viento y sin complicación alguna. Únicamente me quejaré de una cosa:
Señores gobernantes, y ciudadanos que van por la vida alabando todo lo que hacen los seres que se autoproclaman seguidores de la figura mesiánica que representa nuestro ciudadano ex-presidente, ustedes están promocionando un evento que exalta figuras intelectuales, presentan posibilidades de acceso al conocimiento, pero está completamente canalizado a lo que sería el propagandismo político.
No es aceptable que restrinjan el acceso al conocimiento para canalizarlos a sus ideas, y así adoctrinar a una población, básicamente crean una sociedad llena de borregos, que piensan como vosotros queréis que lo hagan.
¿Por qué no es aceptable? Porque cada quien tiene derecho a elegir el camino que quieren, y a elegir su camino, lo que leerán. Si vosotros dais opciones, creáis una sociedad rica en cultura y en verdadero "DESARROLLO HUMANO", del que tanto habéis estado hablando.
Sin embargo, estoy consciente de que estoy pecando de ingenuo, puesto que en este país las posibilidades de que los chistes que tenemos como políticos, realicen algo en pro de que eso ocurra, son despreciables.

viernes, 15 de marzo de 2013

Recurrencia

"Debo anunciar antes de empezar, que no soy el administrador de este blog ni su habitual escritor: mi nombre es Iván Skroce y, ahora que vuelvo a ser partícipe y no sólo usuario de internet, en lo sucesivo (cada viernes) discurriré mis adocenados pensamientos en este espacio. Debe entenderse que esto obedece principalmente a la necesidad de una válvula de escape para lo que sea que ocurre en mi mente. 
Empezaré hablando un poco de la actualidad a la cual como venezolano no puedo escapar. Hace diez días murió, o así se nos dijo, un hombre (aunque algunos lo anuncien como algo más) y, si bien nunca compartí sus ideas, me ha parecido una atrocidad, indeseable incluso a los enemigos, todo el circo armado alrededor de este suceso. Más repudiable lo hace el que los realizadores sean quienes dicen defender la memoria y el proyecto del hombre. Y si además consideramos que a él le parecía una cosa de degenerados el acto de exponer cadáveres, la hipocresía transluce aún más. Es deplorable que el señor Maduro use tan pérfidamente la memoria, el nombre y hasta el cuerpo de Hugo Chávez; y como guinda del pastel, el hombre bandera de la oposición para estas elecciones, Henrique Capriles, si bien de un modo más solapado, comete actos de un genero parecido. Los muertos se pudren, si no los entierras huelen mal y corremos el riesgo de enfermarnos los vivos; esa es la razón por la cual enterramos a los muertos. Aquí van diez días que no lo hacemos, pero contrario a los hechos narrados por la frase anterior, somos los vivos los que nos hemos empezado a pudrir. Por otra parte, aún cuando se supone que este es un país de convicciones democráticas, donde el ciudadano es el soberano, parece que alcanzar cargos públicos importantes te confiere mayores derechos, tanto en vida como al acabarse esta. Sin ánimos moralistas incurro en la bastante gastada expresión “todas las muertes son igual de malas”, que en este país tiene un cariz distinto si consideras que en promedio durante los últimos tres años han muerto 20.000 personas cada año por causas violentas. Es cuestión de cordura y equilibrio: una muerte ha causado la inactividad e improductividad del país por más de una semana, las otras apenas son una estadística. Vemos usualmente en esta clase de problemas (y los otros también) una prueba de que los políticos venezolanos no sirven, y no es que se pueda afirmar lo contrario, pero esa frase es una insensatez. Se elegirá en un mes otro presidente pero el país seguirá igual de mal sin importar quien gane porque el problema no son los políticos, somos todos nosotros los venezolanos.  
Saltemos a otro tema que sea menos vergonzoso que el ocupado en el párrafo anterior. En la antigüedad, Claudio Ptolomeo describió un sistema solar en el cual la Tierra ocupaba el centro, la luna, el sol y las estrellas giraban en torno a esta siguiendo trayectorias circulares, pero los demás planetas seguían trayectorias epicíclicas; esto es, giraban en círculos alrededor de un centro que giraba él mismo alrededor de la Tierra siguiendo su propia trayectoria circular. Tras más de dieciocho siglos hemos logrado una mayor comprensión de la configuración del sistema solar. Incluso ya hace siglos que fue aceptado el hecho de que la Tierra gira alrededor del sol 
No es que en la época de Ptolomeo la gente tuviese un nivel intelectual menor, sólo querían compaginar sus ideas con sus observaciones. Ellos observaban que los planetas erraban en trayectorias extrañas al ser vistos desde la Tierra, no seguían el patrón circular de los cielos, que para ellos era el patrón perfecto. Cegados por estas suposiciones (la perfección del circulo y el geocentrismo) los griegos aceptaron el modelo Ptolemaico, ya que se correspondía mejor con sus creencias. Ciertamente el sistema era lo suficientemente funcional, describía y predecía (en cierta medida) el movimiento de los planetas. En situaciones como esta se han encontrado a lo largo de la historia diversos ámbitos del conocimiento humano. 
Esta obnubilación es típica de nosotros los humanos al ir en busca de “la verdad” y nos guía hacia ideas absurdas en muchas ocasiones. Embutimos nuestras ideas en la realidad hasta que cuadren satisfactoriamente, así tengamos que echar mano a recursos raros y rebuscados como una trayectoria epicíclica. Hoy en día mucha gente hace eso en todos los aspectos de la vida humana, desde las ciencias hasta la vida diaria. Esto hay que cambiarlo, cambiar un poco esa actitud natural: cuando encuentres una explicación a una duda que tenías, bien sea que la hayas encontrado tú o que la haya encontrado otro, examínala con ojos críticos, y aunque te parezca satisfactoria, si te parece demasiado complicada, empieza la búsqueda de otra solución más elegante. Y tampoco quiero decir que esto sea una fórmula para alcanzar “la verdad” que ansiamos, no lo es; pero al menos evita que nos estanquemos en el mediocre pantano de la conformidad. Entiéndase además que cuando recomiendo este procedimiento lo que quiero promover es la crítica, hacia los demás y hacia uno mismo, y este pensamiento crítico hay que aplicarlo en casi todo lo que se haga: desde política hasta gustos artísticos, desde el pensamiento científico al filosófico. Aunque esto hay que manejarlo con moderación, la crítica ciega y sin argumentación engendra el caos. A todos nos gusta la comodidad, tener certeza de lo que sabemos, pero es conveniente buscar un equilibrio entre la cómoda aceptación y la desordenada crítica."

jueves, 14 de marzo de 2013

Recordando un poco, ya que hablo de música: Pacto de Gracia

Hace tiempo dije todo lo que tenía que decir referente a ésta banda: http://alguienquecreequepiensa.blogspot.com/2013/02/sinceramente-es-curioso.html

Para aquellos que nunca vieron el video:
https://www.youtube.com/watch?v=paPMvwYOt0Y

;)

Hablemos de música: Los Colores

Siempre he pensado en el hecho de que ser crítico es una cualidad hermosa. Por ello mi frase: "hay que aceptar cuando algo que a uno le encanta, es una mierda."
Y ahora me van a disculpar mi improperio, pero a mí, por dar un ejemplo, me gusta muchísimo la tercera entrega de Matrix, o me gustan muchos temas de diversas bandas, pero tengo la capacidad de criticar todo ello y ver, que musicalmente (o artísticamente hablando, por parte de Matrix), o tiene muy poco, o no tiene nada que ofrecer.
Y ahora es que realmente debo de hablar del ámbito musical venezolano que, en el ámbito "pseudo-alternativo", es llevado por La Mega, como bandera.
Hace relativamente poco esperaba que la banda de la que hablaré a continuación ganase el último "Festival Nuevas Bandas", y no porque sea la mejor de las bandas presentadas: Los Colores.
Los Colores es la clásica banda que crea la generación "sólido", y el productor Rudy Pagliuca, y es exactamente la misma banda que todas las demás. No tiene nada que ofrecer. No tiene nada que decir. Solo suena a Rudy Pagliuca.
Sinceramente, Pagliuca debe de ser un genio, el tipo tiene la posibilidad de hacer que cualquier pseudomúsico esté en La Mega, y genere un sonido bastante decente en un disco con música bastante mediocre. El cual disfruta el común denominador de ese conjunto subhumano que se autodenomina "culto" por conocer dos canciones de Nirvana.
Baterías de indie, guitarras de indie, y José José son lo que conforman a esta "peculiar" banda caraqueña de la generación "sólido", que parece una sutil mezcla de "La Vida Boheme" con... José José. (sí... Sutil)
Por favor muchachos, tengan un poco de creatividad, tengan un poco de musicalidad, ustedes suenan a Rudy Pagliuca y su secta de banditas mediocres.
La verdad es que son lo nuevo de la música comercial, pero generan excesiva decepción, la verdad.

domingo, 10 de marzo de 2013

Analizando mi semana pasada

El miércoles tuve la posibilidad de tocar el suelo de mi amada ciudad natal, Maracaibo.
La ciudad en la que nací y viví los primeros 16 años de mi vida, y en la que conocí a la primera mujer que tuvo la mala suerte de que me enamorase de ella. Que un muchacho como yo, sea tu pretendiente, sin duda debe de ser una hecatombe.
Tuve la particularidad de aprender un par de cosas que sencillamente no sabía, a la gente como yo, le gusta aprender cosas nuevas todos los días.
Además disfruté de una amena conversación referente a la literatura histórica. De lo que sería la "verdad absoluta" y, durante mucho rato, de economía. Debido a que la persona en cuestión con la que disfruté de esa conversación acababa de leer, "La Rebelión de Atlas", y poco antes, "El Capital".
Disfruté de lo que serían las hordas de estúpidos en el TimeLine, donde algunos no eran más que superficiales diciendo superficialidades, fanáticos honrando su fanatismo, y idiotas vanagloriando su idiotez.
Sin duda fue un fin de semana, de cinco días, fantástico, donde aprendí cosas particulares y disfruté de cosas sumamente divertidas.

Gracias.